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viernes, 8 de marzo de 2013

La primera vez que vi a Chávez



El recuerdo es lejano. Un camarógrafo de Venevisión nos tropezó a mi abuela y a mí, apurado para poder llegar más cerca. Fue como una pequeña estampida de gente que de repente corrió hacía él para saludarlo, para oírlo, para felicitarlo, para halagarlo. La plaza El Cristo de Baruta es pequeña, y mucho más el preescolar “Nuestra Señora del Rosario” que está junto a la iglesia. Allí votó Hugo Chávez en el 98. Mientras la gente corría para verlo entrar, mi abuela me apretaba la mano fuerte y entre brincos y estar pendiente de no soltarme gritaba “¡Chávez, Chávez!”. Su corazón estaba agitado. Ella se había levantado muy temprano para votar por él en un liceo a unas 10 cuadras de allí. Luego fue a la casa a comer algo y bajamos a verlo. En esa época, la plaza era naranja y tenía un pequeño Cristo en el medio que ya se estaba volviendo de ese color. Recuerdo como Hugo trataba de ver y devolverle el saludo a todas las personas; ondeaba su mano y giraba la cabeza de un lado hacía el otro. Con la fuerza imbatible de mi abuela, esa fuerza de las mujeres del campo, logramos entrar al preescolar tras muchos pisotones y varios empujones. Una señora mayor con una niña de 12 años, ¿por qué no la iban a dejar pasar?

Yo quería verlo. Mis amigos de la escuela pública siempre hablaban de él. “Mi papá va a votar por Chávez porque entiende a los pobres”, “Él no es un presidente como los demás”, “Mi mamá me dijo que antes le gustaba Irene, pero ahora es Chávez”. Ellos lo defendían. A mí no me dejaban ver mucha televisión así que no sabía tanto de él, pero si presenciaba las acaloradas discusiones entre mis abuelos. Ella maestra, él, mi abuelo, abogado y contador, ambos de clase media alta –para ese entonces– pero siempre interesados por los demás, trabajando en escuelas de los barrios cercanos y ayudando a las familias de por allí. Mi abuela siempre decía que sabía donde vivía Chávez, pero nunca se atrevió a ir. Siempre fue un misterio, igual que será siempre un misterio porqué, luego de tantos empujones, cámaras de televisión, periodistas y guardaespaldas, al estar por fin frente a su comandante, mi abuela no le pudo decir ni una sola palabra.

miércoles, 23 de enero de 2013

Si Osmel Sousa fuera presidente



Si Osmel Sousa fuera presidente, no habría imposición de banda, sino coronación.
Si Osmel Sousa fuera presidente, exiliaría a la gente fea del país.
Si Osmel Sousa fuera presidente, el traje típico de las mujeres venezolanas sería silicon y tacones.
Si Osmel Sousa fuera presidente, la Asamblea Nacional sería un grupo calificado de jurados.
Si Osmel Sousa fuera presidente, Donald Trump sería venezolano.
Si Osmel Sousa fuera presidente, Miraflores sería de color rosado.
Si Osmel Sousa fuera presidente, el país se llamaría “República Miss Venezuela”.
Si Osmel Sousa fuera presidente, la cirugía más común sería de alargamiento de piernas.
Si Osmel Sousa fuera presidente, Alicia Machado sería una presa política.
Si Osmel Sousa fuera presidente, la constitución sería un libro rosado de felpa con escarcha.
Si Osmel Sousa fuera presidente, ¿quién sería el vicepresidente?
Si Osmel Sousa fuera presidente, ANTV pasaría a ser Venevisión.
Si Osmel Sousa fuera presidente, Joaquín Riviera sería el presidente de la Asamblea Nacional.
Si Osmel Sousa fuera presidente, CADIVI se haría por casting.
Si Osmel Sousa fuera presidente, ¿quién sería el primer caballero?
Si Osmel Sousa fuera presidente, no habría viajes a Cuba.
Si Osmel Sousa fuera presidente,  yo me tendría que alisar los rizos.
Si Osmel Sousa fuere presidente, la fuerza armada y la guardia nacional sería el ballet de Venevisión.
Si Osmel Sousa fuere presidente, no sería presidente, sino zar.
Si Osmel Sousa fuere presidente, sería dictador.

Esta mañana escuché a una modelo polaca-venezolana decir que Osmel ha dado tanto por el país que quizás debería ser presidente. Ella mostraba su admiración hacia el zar de la belleza con esa frase. Decía, “el país sería otro, sería mejor”. No tarde ni 5 segundos en imaginarme a los militares vestidos como party boys, con los botones de la camisa sueltos y los pantalones de colores bien apretaditos. #SiOsmelSousafuerapresidente.

Un país no lo hace su presidente. Sino sus ciudadanos. Y ser ciudadano no es tener la cédula y la nacionalidad. Pero como somos presidencialistas, quizás nos merezcamos a Osmel de presidente. Vota rosa.